Un canal de televisión ayer, compartía con el mundo acerca de predicciones del fin del mundo. Yo viéndolo pensaba… ¿que opciones tendrá el ser humano para refugiarse frente a una catástrofe, si llegara a ocurrir?
Cuando Israel se acento en la tierra, y el territorio fue dividido para darle su porción a cada tribu, se establecieron las ciudades de refugio (Jos. 20.1-6) de las cuales Dios hablo antes a través de Moisés. Las ciudades de refugio servirían para aquellos que habían matado a alguien por accidente. Se refugiarían en ellas huyendo del vengador de la sangre, serian acogidos y protegidos hasta el juicio y el tiempo en el que el sumo sacerdote en función, muriera.
Al pensar en nuestra naturaleza humana, la cual fue creada a imagen de Dios, medito en nuestra inclinación al pecado. Esta desviación nos lleva cada día a pecar. Nótese que la ley mosaica tenia establecido un castigo detallado para los pecados voluntarios, muchos de ellos se resolvían con la muerte del malhechor. Sin embargo cuando nuestra concupiscencia da a luz un pecado no deseado, Dios es mi ciudad de refugio. Este obrar de Dios en la historia de Israel, me hizo recordar que Su plan perfecto y la comprensión que El tiene de la maldad en mi.
Si hoy te sentís culpable por haber caído en la debilidad de tu propia maldad y pecaste sin quererlo, corre al Refugio Eterno que es Cristo Jesús. El es quien perdona nuestras iniquidades! Liberémonos hoy de la culpa del pecado y refugiémonos en El!
Ahora, si estas viviendo la culpa de un pecado concebido voluntariamente, así también ven a Jesús . El es quien juzga a maldad del hombre pero al mismo tiempo restaura la vida del pecador!
Recuerda sobre todo que Dios, nuestro Refugio ya ha venido a la Humanidad y se ha manifestado de muchas maneras, ahora esta expectante a nuestra reacción y búsqueda de Su Santidad, de Su Presencia.
Búscale que le vas a encontrar!
Paz,
Evi
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